Con un partido de fútbol que reunirá a reconocidas figuras del balompié colombiano y sacerdotes, la Diócesis de Valledupar busca convertir el deporte en una herramienta de solidaridad para combatir el hambre y ampliar la atención alimentaria de niños en condición de vulnerabilidad.
Se trata de la primera edición del Partido de la Esperanza, una iniciativa liderada por la Pastoral Social y el Banco de Alimentos de la Diócesis, programada para el próximo 31 de octubre en el estadio Armando Maestre Pavajeau de Valledupar.
La actividad tiene como objetivo recaudar recursos para fortalecer los programas de alimentación que adelanta la Iglesia en distintos sectores de la ciudad, así como contribuir a la atención de comunidades afectadas por la emergencia registrada en el departamento del Chocó.
Luis Carlos Bermúdez Quintero, párroco de la parroquia Cristo Rey, explicó que la iniciativa responde a la preocupación de la Iglesia por las condiciones nutricionales de numerosos menores de edad y la necesidad de sumar esfuerzos para atender a las familias con mayores dificultades económicas. Señaló que, a través del deporte, se busca convocar a la ciudadanía alrededor de una causa social que permita mejorar las condiciones de vida de las poblaciones más vulnerables.
CUARTO COMEDOR INFANTIL
Uno de los principales propósitos de la jornada es ampliar la cobertura del Banco de Alimentos mediante la puesta en funcionamiento de un nuevo comedor comunitario en el sector de Las Casitas, donde ya fue identificado un espacio cercano a una parroquia. Alfonso Calderón, subdirector del Banco de Alimentos de la Diócesis de Valledupar, explicó que desde 2020 la entidad ha fortalecido sus acciones para garantizar el acceso a la alimentación de niños y familias que enfrentan dificultades económicas.
Actualmente, la organización cuenta con tres comedores comunitarios ubicados en Villa del Rosario, Guasimales y el sector de la entrada al barrio El Páramo. En estos espacios se ofrecen desayunos y almuerzos de lunes a viernes a aproximadamente 132 niños. La meta es habilitar un cuarto comedor que permita extender esta atención a otros menores que requieren acompañamiento alimentario permanente.
