Redacción: laregional.net-
Pese a la decisión de la Corte Constitucional en 2017, de declarar el estado de violación de derechos fundamentales en la comunidad wayúu de La Guajira, las comunidades en la región, en especial los niños y niñas, siguen muriendo por falta de acceso a agua potable, salud y alimentación.
Esto lo refleja el Centro de Estudios Jurídicos y Sociales Dejusticia, a través de una investigación en la que se demuestra que en materia de acceso a agua potable, hay comunidades para quienes el suministro es completamente nulo, y para otras a quienes se otorgó el proyecto ‘Guajira Azul’, no satisface necesariamente los estándares de disponibilidad y calidad del líquido».
“Esta comunidad no cuenta con batería sanitaria alguna, por lo cual niños y niñas se ven obligados a utilizar arbustos para hacer sus necesidades fisiológicas de eliminación de desechos corporales”, dice el informe.
Con respecto a la alimentación y la salud las comunidades indígenas de la Alta Guajira enfrentan problemas de disponibilidad y accesibilidad física a los alimentos que están asociados con la pérdida y desincentivo de las prácticas productivas, culinarias y alimenticias wayuu.

Este panorama contrasta con la realidad expuesta por Indepaz sobre la llegada en el 2021 de multinacionales a La Guajira, especialmente de energía eólica con las que se generaron alrededor de 162 conflictos entre comunidades, especialmente con la etnia wayuu.
A mediados de noviembre, algunos indígenas wayuu hicieron una huelga de hambre por la afectación ambiental, social y cultural que implica la implementación de estos proyectos eólicos.
En ese momento la investigadora de Indepaz Johana Barney, manifestó que cerca de 2000 aerogeneradores serían instalados en la misma zona, de donde ya se extrae gas, carbón y petróleo y que esto no es precisamente una transición positiva para el planeta
“No estamos hablando de transición, de lo que estamos hablando aquí es de un negocio privado con el Estado, hablamos de extractivismo, desplazamiento de comunidades indígenas, justificado por el velo de las energías verdes”, dijo la investigadora.
