¿ Sabes quién es él . . . ? Por: Hanna Gutiérrez

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Leyendo y con la conciencia tranquila: La vida de SIMÓN TRINIDAD en una cárcel gringa.
Su hermano Jaime Palmera fue el último en verlo hace un mes. Cuenta detalles del emblemático guerrillero vallenato condenado por un delito que no cometió

… «Prefiere el silencio del aislamiento, pues esto le permite concentrarse en sus libros, como un monje en una abadía medieval. Al fin y al cabo —como a su papá, don Juvenal Palmera, que solo iba de la oficina a la casa y viceversa— a Ricardo nunca le gustó la vida social propia de Valledupar que desconoce la palabra privacidad.
Desde Colombia, su familia le envía unos 30 libros al año, que se devora en cuestión de días, sin mencionar a los que tiene acceso en la biblioteca de la cárcel. Sus favoritos continúan siendo los de economía, aquellos que leyó cuando era un estudiante de la Jorge Tadeo Lozano, que después profundizó mientras enseñaba Historia Económica en la Universidad Popular del Cesar.

Después de que Palmera (convertido en Simón Trinidad) fuera capturado en enero de 2004, fue llevado a Estados Unidos en extradición récord ordenada por Uribe Vélez y condenado a 60 años de cárcel.
A los jueces no les importó que hubiera ganado el juicio por dos casos de narcotráfico de los que se le acusaba, y le adicionaron el delito que terminaría hundiéndolo: conspiración para cometer el delito de secuestro de tres ciudadanos norteamericanos en Caquetá en 2003, a los que Simón Trinidad no conoció y una orden que nunca dio.

El poco tiempo lo aprovecha para preguntar cómo está su familia, no alcanza para más, puesto que el FBI controla hasta sus llamadas telefónicas y le prohíben hablar sobre ciertos temas, entre ellos ahondar en cuestiones políticas.
Así se lo hizo saber el FBI en 2010 cuando su gran amor, María Victoria Hinojosa, alias Lucero, y su hija adolescente Alix murieron en un bombardeo que el Ejército le hizo a las Farc en el municipio de San Miguel, Putumayo.


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