La Fundación Cardiovascular, clínica que reemplazó hace 11 años al Seguro Social, cerró sus puertas dejando a más de 600 trabajadores y 7000 pacientes desvinculados.
A las afueras de esta institución de salud ayer se aglomeraron cientos de usuarios solicitando recibir los servicios de salud, los ex trabajadores buscando una solución rápida mientras temen por sus empleos, y hasta los vendedores ambulantes ubicados alrededor de la Clínica, piden a gritos que esta no sea cerrada.
Según algunas versiones, el centro asistencial que se desempeñaba como una de las clínicas más confiables de la ciudad cerró sus puertas puesto que el predio donde actualmente funciona fue vendido por el liquidador de Caprecom para ser vendido a privados y utilizar el espacio para otros fines.
Además de lo anterior, se suma la difícil situación por la que hace más de un año están viviendo los trabajadores y médicos especialistas quienes no recibían sus pagos puntualmente y por el contrario, se acumulaban cada vez más.
Cabe resaltar, que hace un año la Fundación Cardiovascular fue salvada de un cierre inminente gracias a las acciones de la gobernadora del Magdalena, Rosa Cotes, por la misma causa de que el inmueble iba a ser vendido.
María Paula Sossa laregional.net Santa Marta
