La Regional conoció información que advierte sobre un creciente temor entre militares y policías ante el poder de fuego de los grupos armados ilegales.
El miedo estaría llegando hasta los hogares de cientos de uniformados. Según información conocida por La Regional, familiares de militares y policías estarían presionándolos para abandonar las filas y regresar a casa, preocupados por el nivel de violencia que enfrentan en distintas zonas del país.
La alerta estaría relacionada con la capacidad bélica que han adquirido algunas estructuras armadas, especialmente por el empleo de drones, explosivos y armas de largo alcance en ataques contra la Fuerza Pública.
Una fuente consultada señaló que dentro de algunos sectores de las instituciones existiría preocupación y descontento por las condiciones en las que los uniformados deben enfrentar a organizaciones que, según esta versión, cuentan con un creciente poder de fuego.
El temor sería particularmente fuerte entre quienes permanecen en estaciones y puestos de Policía ubicados en zonas consideradas de alto riesgo. Para las familias, cada ataque representa la posibilidad de que sus seres queridos no regresen a casa.
Aunque no existe confirmación oficial sobre una eventual salida masiva de uniformados, la información pone sobre la mesa un asunto delicado: la moral de las tropas y la percepción de seguridad de quienes están en primera línea de combate.
La situación deberá ser esclarecida por las autoridades, especialmente ante el aumento de ataques contra la Fuerza Pública y la utilización de nuevas capacidades por parte de los grupos armados ilegales.
