Petro, Char, Bargil, Uriana, Saade y Verano son sólo seis de la treintena de postulados a la presidencia de la república que presentan sus nombres como precandidatos en las elecciones del próximo 13 de marzo, y otros como candidatos en las elecciones del 29 de mayo.
Ellos representan la cuota Caribe en este debate presidencial, un debate donde “lo regional” es un tema venido a menos si se tiene en cuenta que el principal tema de la agenda política nacional no es la inequidad regional en la distribución del ingreso público, responsable en gran parte de las enormes inequidades en la distribución del ingreso privado, sino el de un cambio substancial del actual y tradicional régimen político y económico que maneja los hilos del poder en Colombia.
Por eso ya nadie menciona la AGENDA CARIBE 2010, que inspiró el VOTO CARIBE, que en las elecciones del 14 de marzo de ese año obtuvo más de 2.5 millones de votos en favor de un Estado regional. Ni mucho menos hay una AGENDA CARIBE 2022. Dirigentes como Eduardo Verano, Amilkar Acosta, Elvia Mejía y Adolfo Meisel, entre los más destacados, hacen “mutis por el foro” y no se les ve ni escucha con resonancia promoviendo el debate regional cuyos temas mantienen plena vigencia en las regiones periféricas del país (Caribe, Orinoquía, Pacífico chocoano y nariñense, Llanos orientales. Amazonía y Putumayo).
En nuestro caso, tal pareciera que la construcción de grandes infraestructuras viales, portuarias y urbanísticas en las ciudades de Santa Marta, Barranquilla y Cartagena por parte del gobierno nacional sean consideradas por la dirigencia regional como reivindicatorias del conculcado derecho al desarrollo que tenemos los caribeños de la “tierra adentro”; de esos miles de niños y adultos de la Guajira que se mueren de hambre y sufren por faltas de vías y de agua potable; de los millones de campesinos Caribes de Bolívar, Sucre, Cesar, Magdalena y Córdoba, que viven en confinamiento geográfico y virtual en cientos de veredas corregimentales; de millones de costeños desempleados, sin agua potable ni alcantarillado, de miles de niños y jóvenes por fuera de las escuelas y universidades y de millones de caribeños que se les niega el derecho a tener una salud de calidad.
No obstante, el Caribe está ahí en la baraja de los presidenciales, enfrentando con dignidad el centralismo interiorano y aportando grandes ideas, promoviendo un pacto histórico por una Colombia mejor.
