Las buenas noticias no dejan de llegar en torno al tema de los reinsertados, esta vez, dentro de un grupo de aproximadamente 50 investigadores, 10 exguerrilleros del frente 36 de la Farc, descubren 14 nuevas especies que ya fueron reportadas científicamente. Es así que los excombatientes participaron por primera vez en el trabajo de campo y análisis de laboratorio.
La situación para los exguerrilleros es ahora diferente, pues han cambiado su rutina diaria de levantarse y disponer sus actividades ilícitas en el monte, acompañados de un fusil, a convivir con todas las especies que a diario estudian en estas expediciones.
Como es de recordar, el conflicto armado en el país, truncó las posibilidades de explorar lugares inhóspitos y llevar a cabo misiones científicas y biológicas en territorio colombiano.
Es el caso de lugar donde se refugiaban los excombatientes del frente 36 de las Farc, por ello, la zona es bastante adecuada debido a su biodiversidad, lo que facilita la investigación para el equipo y asegura buenos resultados.
Allí, se encontraron 14 especies nuevas durante dos semanas arduas de intenso trabajo. El coordinador de la expedición, Juan Fernando Díaz, explicó que los objetivos de la expedición son apostarle a la biodiversidad y obtener algún beneficio económico que no afecte todos los recursos naturales encontrados en la zona.
No obstante, advirtió que esas accione no pueden realizarse si no se estudian a fondo y conocen las especies que existen en dicho territorio, “Propusimos trabajar con los excombatientes y con otros actores de la comunidad, como campesinos y líderes comunitarios, pero no como auxiliares o guías. Buscamos que fueran coinvestigadores del proyecto. El conocimiento que tienen de su territorio, de los animales y de las plantas es muy valioso”.
Los principales investigadores visitaron el campamento en varias ocasiones, ya allí, convivieron con ellos, durmieron en sus alojamientos, jugaron fútbol y les contaron de qué se trataba la expedición.
Por ello, miles de dudas les surgieron a los excombatientes. ¿Por qué buscaban llevarlos de nuevo al monte? ¿Qué quieren hacer? ¿Cuál es el objetivo de escogerlos como coinvestigadores?.Los científicos por su parte, les explicaron que la idea era que adquirieron la experiencia de verificar de primera mano qué es lo que hacían con las muestras que tomaban en el bosque.
Para que se realizara un correcto trabajo, el equipo contó con el apoyo de investigadores de los diferentes grupos taxonómicos. Allí participó un experto en aves de la zona. Indudablemente facilitó el proceso de reconocimiento de las especies nuevas.
Una de ellas fue un ratón arborícola del género Nyctomys, primer individuo registrado en el país. Sus características morfológicas demuestran que es una especie endémica de los bosques de Anorí. Junto al roedor descubrieron dos cucarrones, un lagarto y nueve plantas: dos Araliaceae, tres ciclantáceas, dos Melatomatoceae y dos orquídeas. Para comprobar que eran especies nuevas realizaron pruebas de ADN en los laboratorios de Medellín. “Trabajamos con secuencias de ADN en laboratorios de biología molecular, en el que estuvieron los excombatientes”, aseguró Juan Fernando.
Un gran reto sin duda, fue como explicarles de biología, ADN y demás, a personas que han permanecido por años en el monte y alejados de estudios? . Díaz cuenta que contaron con un grupo de apropiación social del conocimiento. Una persona se encargó de diseñar una estrategia para determinar cuál es la forma más adecuada de transmitirles el conocimiento y priorizar qué era lo importante que el investigador debía enseñarle al exguerrillero.
“No eran dinámicas de niños, pero sí hacíamos algunos primeros pequeños ensayos sencillos para enseñarles. Por ejemplo, las características morfológicas que tenían que ver o mostrarles las diferentes escalas de lo que es un organismo vivo”, señaló. “Para ellos fue una magia descubrir cómo se veía a través de un estereomicroscopio, qué era el ADN, qué es estar con una bata en un laboratorio, que es preparar los especímenes del museo. Aprender todo eso fue un mundo absolutamente nuevo. Realmente se sentían como parte de un nuevo entorno”.
Los resultados de dicha investigación se dieron a conocer en el Teatro Los Fundadores, de la Universidad Eafit, ante 600 espectadores, en conjunto con estudiantes, excombatientes e investigadores. Allí demostraron que la ciencia y la educación pueden tener un poder transformador. Fuente de consulta, El Espectador.
