Redacción: La Maye Rodríguez
En el barrio Los Cortijos en Valledupar, los vecinos cansados de los malos olores y el ruido que genera la cantidad de perros que en la vivienda, ubicada en la calle 9b #19-44, lanzan un S.O.S a las autoridades, ya que los animales permanecen encerrados, entre excremento y bajo presuntos maltratos por parte de un ciudadano que se niega a la ayuda de las autoridades.
Denuncian que todos los días se escucha el llanto de los animales, pero su propietario, el periodista Martín Vargas, alega que por años se ha dedicado a protegerlos y nada extraño está sucediendo en su inmueble.
La situación data de varios años, pero cansados de no tener solución, el fin de semana los habitantes del barrio decidieron pedir ayuda, sin embargo, la Policía Ambiental no ha podido actuar por cuanto se requiere de una orden para entrar al inmueble.
“Todos los días en esa casa se escucha el llanto de los perros, hay un olor fétido insoportables y desde el balcón los perros solo asoman la cabeza. El dueño dice que solo tiene 16, pero existen evidencias que hay más de 60 caninos adentro que viven entre excremento y suciedad”, dijo uno de los vecinos.
Agregó que también se escuchan golpes con cabillas, a varios los tiene encerrados como en una cárcel. Se presume que tampoco reciben casi alimentos porque él se ve salir en las mañanas y no regresa hasta la noche.

Ante esta situación, la animalista Karol Soto, se acercó al lugar luego del llamado urgente de los vecinos. “Yo tenía conocimiento del caso y venía haciendo seguimiento desde hace dos meses aproximadamente, pero el propietario de nombre Martín no dejó nunca entrar a su casa, por lo tanto era imposible constatar lo sucedido”.
Sin embargo, el pasado sábado logró entrar tras persuadir al propietario y evidenció lo sucedido, incluso “hay perros dentro de la casa de ese señor que han sido identificados por sus dueños que los tienen perdidos desde hace meses, pero no los quiere entregar”.
Explicó que un audio que le enviaron los vecinos hizo actuar de inmediato. “Se escucha cuando ese hombre maldice y dice cualquier obscenidad a los animales, a la vez que se escuchan golpes, tubos y el ladrar de los perros. Esto es inaudito y nadie hace nada, la Policía está de manos atadas y la Secretaría de Salud tampoco actúa”, afirmó.
