Exintegrantes de las AUC reconocen impactos en el Caribe y se comprometen a la no repetición

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Redacción: Maye Rodríguez

Con la presencia de seis excombatientes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), la Comisión de la Verdad llevó a cabo el espacio ‘Contribución a la Verdad: afectaciones e impactos de las AUC en el Caribe’. Este espacio tuvo lugar desde el Museo Histórico de Cartagena – Casa de la Inquisición, que fue el escenario donde los responsables reconocieron los daños causados durante el conflicto armado.

Precisamente el museo fue escogido como un símbolo de cómo se puede resignificar los espacios que fueron violentos, de cómo “generar una reflexión hacia el respeto de las ideas y, en este caso, contar la verdad sobre lo hecho por las autodefensas en el Caribe colombiano”, así lo expresó Moisés Álvarez al dar la introducción a la contribución. En el patio, sobre el pozo colonial fueron ubicadas en círculos flores amarillas y blancas y algunas velas encendidas durante todo el acto en honor a las víctimas.

Ana María Ferrer, coordinadora de la Macroterritorial Caribe, señaló que el accionar las AUC causó mucho dolor en las familias colombianas y por eso el proceso voluntario que comenzaron los excombatientes con la Comisión de la Verdad es valioso, para escuchar a quienes participaron directamente en el conflicto armado en clave de reparación para las víctimas y de no repetición de la violencia.

En el museo estuvieron presentes Uber Banquez Martínez, Luis Fernando Barreto, Sergio Córdoba, Manuel Castellano, Yairsiño Mesa y Emiro Correa, quienes integraron las autodefensas y estuvieron acompañados por sus familias durante el espacio.

Durante la apertura, la comisionada Marta Ruiz agradeció la disposición de los excombatientes. “Ustedes han vivido por muchos años una experiencia de contar la verdad, una verdad que la sociedad no conoce porque ha sido judicial y, por esa razón, el espacio no judicial del día de hoy es muy importante”.

Accionar de las AUC en el Caribe

Sergio Córdoba manifestó que se vinculó en la región de Urabá, con rabia por el secuestro de su padre, pero fue escalando posiciones hasta llegar a ser comandante. “Me fue consumiendo (la guerra)”, señaló.

“Yo no veía a las Convivir como algo ilegal, era algo constituido por el Estado. Veo esa oportunidad y entro. Lamentablemente como siempre he dicho, de día las Convivir eran legales, pero de noche eran ilegales”, contó Uber Banquez Martínez. Por su parte, Luis Fernando Barreto reconoció que consideraban aliadas a las Fuerzas Militares.

Córdoba reveló que entraron masacrando a las poblaciones, reconoció que afectaron a la población civil en el afán de encontrar a miembros de la insurgencia que pudieran estar actuando sin uniforme. “Por eso hubo tanto desplazamiento y fue un gran error de nosotros. Esto que hicimos no tiene presentación, es horroroso”.

El vínculo de autodefensas con políticos, empresarios y ganaderos, señaló Córdoba, se dio por el hostigamiento y las extorsiones que les hacían los grupos guerrilleros. Eso llevó al sector privado, agregó, a financiar el funcionamiento de las AUC, quienes les exigían cuotas mensuales para garantizarles seguridad.

En el caso de las masacres, que fueron más de 100 en la región, la comisionada Marta Ruiz preguntó si recibían listas. Barreto respondió que sí, que lo hacían de comerciantes y ganaderos, pero también de la fuerza pública. Banquez Martínez coincidió y afirmó que no actuaron como “una rueda suelta”.

La comisionada Marta Ruiz expresó que a comienzos de los años 2000 ya había un baño de sangre en la zona, cuando se comenzaron a conocer los primeros casos de vínculos con políticos de la región. “¿Cómo se dio ese vínculo?”, les preguntó.

Banquez Martínez reveló que, a medida que iban replegando a la guerrilla hacia la cordillera, vieron la opción de entrar en la política. “Se iban organizando las comunidades, viendo las opciones con concejales, alcaldes, gobernadores. Esas comunidades nos escuchaban. Nosotros no salíamos a buscar candidatos, ellos nos buscaban a nosotros”.

En cuanto al narcotráfico, Barreto subrayó que mientras no se combata el narcotráfico a fondo, siempre van a existir grupos al margen de la ley. Asimismo, lo expresó Córdoba, quien dijo que el desmonte de este fenómeno es la única salida para detener el accionar de los grupos armados en zonas como los Montes de María, pero también en todo el país.

Banquez Martínez insistió en legalizar las tierras ilegales. “Hay que montar una reforma agraria para los campesinos”, dijo y agregó que otros países, por ejemplo, no tienen tierras improductivas, sino que las usan para cultivos legales que evitan la extensión de los ilícitos.

Para comenzar el segundo bloque testimonial, Julia Cogollo, del equipo de Diálogo Social de la Comisión, hizo énfasis en la importancia de las víctimas en este proceso. Si bien el proceso de escucha fue con los excombatientes de las AUC, “los protagonistas siempre fueron las víctimas, nunca salieron de ese escenario; la Comisión amplificó su voz”.

Esas víctimas fueron desplazadas y perdieron sus tierras. Por eso, a la hora de reconocer su responsabilidad, Emiro Correa dijo que debido al grado de violencia que causaron, considera muy valientes a las personas que persistieron en sus tierras. Además, reveló que incluso la desaparición forzada fue una práctica que sí recibían de los altos mandos, pues el fin era “no alterar el orden público porque las autoridades no querían que se hallaran los cadáveres”.

El bloque final del acto estuvo a cargo del comisionado Leyner Palacios, quien indagó sobre por qué el conflicto armado persiste en el Caribe y sobre qué deberíamos hacer como sociedad para cambiar la situación. Los reconocimientos y las contribuciones servirán “en la medida en que lo recibamos, lo analicemos y sepamos que esto no puede volver a pasar. Ese pasado nos pone en perspectiva de que podemos volver a esa tragedia si no tomamos medidas, para ello debemos afrontar la verdad con responsabilidad”.

Los responsables mencionaron entre los factores de persistencia: el desempleo, el narcotráfico, la reforma agraria pendiente, la corrupción, la falta de control de las economías ilícitas y el modelo educativo del país que debe fortalecer la tolerancia desde los primeros años de estudio.

Para los responsables, mencionó el comisionado Palacios, también hay riesgos cuando deciden contar la verdad. En ese sentido, los responsables afirmaron que sienten que a veces luchan contra una poderosa maquinaria económica de terceros, e incluso sectores políticos, que no reconocen su relación con las AUC y generan presiones a la hora de sus reconocimientos, también anotaron temen por sus familias y que las estructuras que no se desmovilizaron son una amenaza.

Antes del cierre del evento, excombatientes de las AUC pidieron perdón a los representantes del pueblo palenquero que se presentaron en el acto por la masacre ocurrida en los años del conflicto. Por primera vez estos habitantes de Palenque escucharon de la propia voz de los responsables el reconocimiento de este hecho que en febrero pasado conmemoró 20 años de haber ocurrido. Este episodio en que víctimas y victimarios se encontraron no estaba contemplado en la agenda del acto y fue una muestra espontánea de reconciliación.


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