La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) acaba de decidir no extraditar a Seuxis Paucias Hernández Solarte, conocido como Jesús Santrich, a los Estados Unidos, que lo pedía por supuesta conspiración para enviar 10 toneladas de cocaina a ese país luego del primero de diciembre, fecha en la que entró en vigencia el acuerdo de paz.
En concreto, la Sección de Revisión de la JEP decidió aplicar la garantía de no extradición a Santrich porque, dice, las pruebas no permiten evaluar la conducta ni establecer la fecha precisa de su realización.
En su decisión, la JEP también ordenó a la Fiscalía liberar al exjefe guerrillero de forma inmediata. Santrich ha estado preso desde el 9 de abril del 2018, y está detenido en la cárcel La Picota, de Bogotá.
Esta determinación de no extraditarlo será apelada por la Procuraduría, que considera que este caso debería ser decidido por la Corte Suprema de Justicia. Ahora, el Ministerio Público tendrá 5 días para sustentar su apelación, que será decidida por la Sección de Apelaciones de la JEP en un máximo de 30 días hábiles.
Este es el caso por el que lo piden en extradición
Santrich es señalado de hacer parte de una red conocida como ‘la Familia’ que tuvo contactos con carteles de la droga mexicanos para la venta de cargamentos de droga con destino a los Estados Unidos.
La red, dice la acusación del país norteamericano, alcanzó a entregar una muestra de cinco kilogramos de coca como prueba de la seriedad del negocio. Y luego Santrich “se reunió con los compradores en su residencia” y allí reconoció que él y los otros dos capturados “vendían cocaína a otras organizaciones”.
En febrero del 2018, los integrantes de la organización se reunieron con los compradores y habrían acordado la venta de 10.000 kilos de cocaína por 15 millones de dólares, que debían ser puestos en Miami, Florida, dice la DEA.
Por hechos presuntamente relacionados a esto también fueron detenidos los empresarios Armando Gómez y Fabio Younes, quienes pidieron que sus casos los analizara la JEP. Sobre ellos la misma justicia especial dijo que no tenía competencia para pronunciarse dado que no estaban acreditados como miembros de las Farc. El proceso de Santrich lo lleva el magistrado Jesús Ángel Bobadilla, de la Sección de Revisión, quien fue el que solicitó pruebas a la justicia estadounidense para tomar una decisión.
En un auto de octubre pasado, la JEP pidió las “evidencias que soportan la solicitud de extradición”, por medio del Ministerio de Relaciones Exteriores y el Ministerio de Justicia. Para recibir esa evidencia relacionada en el ‘indictment’, o acusación, se puso un plazo de 40 días, que terminó ampliándose pues la carta en la que el Ministerio de Justicia hacía el requerimiento al departamento de Justicia de Estados Unidos nunca llegó a su destino luego de dos meses de la orden judicial.
Finalmente, este episodio terminó, como lo había anunciado el embajador de ese país, Kevin Whitaker, con la negativa de la justicia estadounidense de enviar más elementos contemplados en el ‘indictment’ o acusación.
La Procuraduría, en sus alegatos de conclusión, había pedido que no se le aplicara a Santrich la garantía de no extradición, pues para el Ministerio Público, la presunta conducta ocurrió luego de que entrara en vigencia el acuerdo de paz, y por lo tanto la JEP no es competente sobre esas conductas atribuidas a exguerrilleros luego de esa fecha.
En consecuencia, el Ministerio Público, a través de su delegada Mónica Cifuentes, solicitó que este requerimiento de Estados Unidos sea analizado por la Corte Suprema de Justicia, como a cualquier ciudadano.
Y desde luego Santrich, en un memorial de conclusiones que dirigió a los magistrados de la sección de Revisión que llevan este caso, insistió en que las acusaciones de conspiración para enviar 10 toneladas de cocaína por el cual es requerido por Estados Unidos son «un burdo montaje de la OEA y del fiscal Néstor Humberto Martínez».
La defensa del exguerrillero aseguró también que no hay evidencias de la conducta que se le atribuye a Santrich. Fuente: El Tiempo Foto: Carlos Ortega / EL TIEMPO
