El cerco judicial se cerró definitivamente sobre Jaime Saade Cormane. El Tribunal Superior de Valledupar confirmó la condena de 24 años de prisión en su contra por la violación y asesinato de Nancy Mariana Maestre, un crimen ocurrido el 1 de enero de 1994 en Barranquilla y que durante décadas simbolizó la impunidad.
Pese a los intentos de su defensa por sepultar el proceso bajo el argumento de la prescripción, la justicia fue tajante: los tiempos legales se mantuvieron vigentes.
El tribunal dejó claro que Saade permaneció prófugo durante más de 23 años, un periodo que no alcanzó a superar la pena impuesta, desmontando así cualquier posibilidad de extinguir la condena.
Durante años, el hoy condenado esquivó a las autoridades mientras el caso seguía vivo en la memoria colectiva. Incluso, en medio del proceso, su entorno llegó a sostener versiones que buscaban desviar la responsabilidad, insinuando que la víctima se habría quitado la vida, una tesis que fue descartada por las investigaciones.
Su historial de fuga incluyó una captura en Brasil en 2020, seguida de una cuestionada liberación meses después.
Sin embargo, la presión judicial y la cooperación internacional permitieron su recaptura en 2024, luego de que el Tribunal Supremo Federal de ese país autorizara su extradición.
Hoy, Saade Cormane paga su condena en la cárcel de máxima y mediana seguridad en Valledupar, cerrando —al menos en términos judiciales— uno de los capítulos más indignantes y prolongados de la justicia colombiana.
