La Mojana, una de las regiones más representativas del norte de Colombia, debe su nombre a su condición geográfica: un territorio donde el agua es protagonista permanente.
El término proviene de “mojar” o “mojado”, en alusión a sus extensas zonas inundables, surcadas por ríos, caños y ciénagas que determinan la vida, economía y cultura de sus habitantes.
Ubicada en la Depresión Momposina, La Mojana es reconocida por su papel estratégico en la regulación hídrica del país, al recibir aguas de importantes afluentes como los ríos Magdalena, Cauca y San Jorge.
Esta subregión está conformada por 11 municipios distribuidos en tres departamentos. 
En Sucre la integran Majagual, Guaranda, Sucre, San Benito Abad y San Marcos; en Bolívar hacen parte Magangué, Achí, San Jacinto del Cauca y Montecristo; mientras que en Córdoba está representada por Ayapel.
Más allá de su riqueza natural, La Mojana enfrenta constantes desafíos derivados de las inundaciones y el cambio climático, situaciones que han puesto en evidencia la necesidad de fortalecer las obras de mitigación y la presencia institucional en el territorio.
A pesar de ello, sus habitantes han desarrollado una cultura resiliente, adaptada a convivir con el agua, lo que convierte a esta región en un símbolo de identidad y resistencia en el Caribe colombiano.
