El fuego extendido por toda la Casa Ceremonial de Reuniones (kankurúa) de los hombres kankuamos en Atánquez despertó a toda la población que de manera infructuosa intentó detener las llamas. Los hechos ocurrieron a las 11:00 p.m., de la noche de este jueves y al parecer no fue un accidente. A través de altavoces en el corregimiento, el cabildo menor, Jhon Torres y Amilcar Arias alertaron a la comunidad que llegó masivamente a apagar la conflagración.
Este señalamiento lo hace Torres, quien exigió a las autoridades revisar quiénes están detrás de este atentado a su cultura y por qué. Personas cercanas a esta comunidad indígena ratifican que al interior del pueblo kankuamo hay fricciones que podrían haber generado este hecho, de comprobarse que fue causado.
A través de comunicado, el Gobierno indígena reprochó el acto y anunció que investigará hasta dar con los responsables.
“Es inconcebible que una vez que se desarrolle un Consejo de Seguridad en la comunidad de La Mina RIK en el mismo día, suceda este aberrante caso en el territorio Kankuamo, vulnerando el derecho que como pueblo tenemos desde lo espiritual en defensa de la vida, el derecho propio a la defensa del territorio, a la autonomía que se tiene y autodeterminación, tratar se interrumpir el proceso del Gobierno propio que nos caracteriza en el pueblo kankuamo. Una vez más se demuestra que el pueblo de Atánquez, y todo el pueblo Kankuamo es solidario y se continuara con la lucha pese a todo tropiezo, porque un pueblo unido jamás será vencido”, dice el comunicado.
Hechos similares se presentaron en agosto de 2017, cuando dos kankurúas fueron quemadas en el corregimiento de Guatapurí, estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta.
