Lo que debía convertirse en uno de los homenajes más memorables del Festival de la Leyenda Vallenata terminó transformándose en un fenómeno viral cargado de críticas, sorpresa y hasta incredulidad colectiva.
En pleno corazón del Ecoparque del río Guatapurí, las esculturas dedicadas a Rafael Orozco y Israel Romero, dejaron de ser un símbolo de orgullo para convertirse en el epicentro de la polémica.
Apenas días después de su inauguración oficial, las obras aparecieron completamente cubiertas con vinipel, una imagen que rápidamente captó la atención de locales y turistas. Lejos de generar admiración, el lugar se llenó de visitantes atraídos por lo insólito del momento.
El rechazo no tardó en explotar en redes sociales, seguidores del legado musical del Binomio cuestionaron duramente la falta de parecido físico en las esculturas, argumentando que el resultado no hacía justicia a la memoria de los artistas. La indignación fue tal que obligó a una respuesta inmediata de la administración local y el alcalde ordenó retirarlas.
Pero ahora la comunidad se pregunta ¿Dónde estaban los supervisores del contrato para la elaboración de la escultura? ¿No fue aprobada antes de mostrarla al público? ¿Cuánto le puede costar al municipio la reparación de Obra?
